La búsqueda de vida más allá de la Tierra acaba de dar un salto que hasta hace poco parecía reservado a las novelas. Un equipo internacional de astrónomos ha confirmado que un planeta rocoso situado a 49 años luz tiene atmósfera. Y está en la zona habitable de su estrella.
La búsqueda de vida más allá de la Tierra abarca mucho más que telescopios, espectros y titulares llamativos. Toca la astrobiología, la filosofía, la tecnología y la idea que tenemos de nuestro propio lugar en el cosmos. Cada hallazgo obliga a revisar qué entendemos por vida.
Nunca habíamos estado tan cerca de responder la pregunta más antigua que se ha formulado la humanidad.
¿Estamos solos en el universo? ¿Podríamos llegar algún día a un planeta situado a 49 años luz? ¿Y si la vida que hay ahí fuera no fuera biológica? ¿Y si no quisiera saber nada de nosotros?
Continúa leyendo y descubrirás las respuestas a estos y otros interrogantes clave sobre lo que implica de verdad buscar vida fuera de nuestro planeta.
Por qué la búsqueda de vida más allá de la Tierra importa ahora
El hallazgo tiene nombre propio: LHS 1140 b, un mundo rocoso situado a 49 años luz de nosotros. Está en la zona habitable de su estrella, esa franja donde podría existir agua líquida, la condición indispensable para la vida tal y como la conocemos.
Lo decisivo no es que sea rocoso, sino que tiene una atmósfera confirmada, variable y con varias capas. Hasta ahora solo se habían detectado atmósferas en exoplanetas gigantes gaseosos o en subneptunos. Nunca en un mundo sólido dentro de la zona habitable.
Añade los números y entenderás el entusiasmo: una masa 5,6 veces mayor que la terrestre y un radio un 70 % superior. El descubrimiento se publicó en Science, y convierte a este planeta en el mejor candidato conocido en la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Un campo inédito se abre para la astrobiología.
Del universo antropocéntrico a los miles de millones de exoplanetas
Durante siglos la respuesta estuvo decidida de antemano. Si crees que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios y que el universo entero es un regalo para nosotros, no queda hueco para la vida en otros planetas. Es una visión antropocéntrica que yo no comparto.
Lo cierto es que las cifras han desarmado ese relato. Hay miles de millones de galaxias y cada una contiene miles de millones de estrellas, muchas de ellas con planetas alrededor. El universo es tan inmenso que resulta inconcebible para la capacidad humana.
En la Tierra hay vida, y además vida inteligente. En el resto del sistema solar no la hay en ningún planeta ni asteroide. Si aquí ocurrió, la pregunta razonable ya no es si puede ocurrir en otro sitio, sino si la vida es un fenómeno habitual o extraordinario. Toda la búsqueda de vida más allá de la Tierra se sostiene sobre ese desplazamiento de perspectiva.
Mitos sobre el contacto con civilizaciones alienígenas
El primer mito es que viajar a otro sistema solar es cuestión de apretar un botón. Star Trek nos regaló esa escena mil veces: Spock, dale al hiperespacio. Pues bien, el hiperespacio no existe y no hay ninguna tecnología que permita algo así.
Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año viajando a 300.000 kilómetros por segundo. No tenemos nave alguna que se acerque siquiera a esa velocidad. Y si la tuviéramos, aparecerían los problemas del relativismo, con el tiempo curvándose durante el trayecto. El viaje espacial a lugares tan lejanos es hoy imposible.
El segundo mito es que la vida inteligente abunda y que contactar con ella resulta sencillo. Hollywood y buena parte de la novela de ciencia ficción lo han repetido tanto que suena razonable. Sin embargo, la idea de que somos visitados constantemente por civilizaciones alienígenas es muy difícil de creer: exigiría una tecnología con la que nosotros no podemos ni soñar. Estos mitos distorsionan lo que de verdad está en juego en la búsqueda de vida más allá de la Tierra.

Búsqueda de vida más allá de la Tierra: las claves que debes conocer
Si dejamos la ficción a un lado y nos quedamos con lo que sabemos, la búsqueda de vida más allá de la Tierra se ordena en unas pocas ideas fuertes. Ninguna es tan espectacular como una nave aterrizando en otro mundo. Todas son bastante más interesantes.
Estas son las siete claves que conviene tener claras antes de emocionarse con el próximo titular sobre un planeta habitable.
#1. Un mundo rocoso con atmósfera en la zona habitable
Retener una atmósfera es el requisito de partida. Sin ella no hay forma de mantener agua líquida en superficie ni de proteger nada de la radiación de la estrella. Por eso confirmar atmósfera en un planeta rocoso y templado es un hito, no una anécdota.
¿Significa que hay vida allí? No. Significa que se cumple la primera condición para que la haya. Es un candidato muy bueno, y eso, en un catálogo de miles de exoplanetas, ya es mucho.
#2. La distancia es el obstáculo real
Cuarenta y nueve años luz suenan a poco cuando hablamos de galaxias. En la práctica es una distancia imposible de recorrer para nosotros. Ninguna nave espacial actual, ni ninguna prevista, se aproxima a lo que haría falta.
Habría que desarrollar algo que hoy no podemos ni concebir: agujeros de gusano o cualquier otra tecnología que, por ahora, es pura ficción. Mientras tanto, nos toca conformarnos con observar este tipo de planetas mediante telescopios como el James Webb. Enviar una sonda no es una opción realista.
#3. El contacto puede ser imposible incluso por radio
Existe una posibilidad muy real que casi nadie plantea: que haya vida inteligente en otro planeta y que nunca lleguemos a contactar con ella. Ni viajando ni por señales de radio.
La razón no es la falta de voluntad, sino la estructura de la materia y las leyes de la física que conocemos. Puede que el contacto sea, simplemente, inalcanzable. Y conviene asumirlo sin dramatismo, porque el universo no está diseñado para nuestra comodidad.
#4. Vida no es lo mismo que vida inteligente
En la búsqueda de vida más allá de la Tierra hay que hilar fino. Que un planeta pueda albergar vida no implica que albergue seres con los que mantener una conversación. Lo normal sería encontrar vida microscópica: microbios, como mucho plantas, quizá animales.
De ahí a la vida inteligente media un salto enorme. En la Tierra ese salto se produjo, pero nada garantiza que sea frecuente. No sabemos si existe fuera de aquí, y esa incertidumbre forma parte honesta del problema.
#5. La vida quizá no tenga que ser biológica
Cuando hablamos de buscar vida, hablamos de vida biológica, porque es el único tipo que conocemos. Pero no hay ninguna ley que obligue a la vida a tener base biológica.
La inteligencia artificial podría ser un tipo de vida sintética. Si eso es así, el catálogo de lo que deberíamos buscar cambia por completo, y con él los instrumentos y las preguntas. Buscar carbono y agua sería mirar solo una parte del tablero.
#6. Puede que no quieran ser encontrados
Presuponemos que unos seres inteligentes querrán contactar con nosotros. ¿Y si no? Quizá no quieran saber nada de la humanidad, quizá se muestren hostiles, quizá supongan un peligro.
Hay un libro que explora esta idea mejor que ninguno: Fiasco, de Stanisław Lem, el autor de Solaris. Un grupo de exploradores humanos llega a otro planeta y encuentra una civilización altamente desarrollada que no quiere mostrarse. En toda la novela no llegas a saber cómo son.
Esa civilización hace lo posible por deshacerse de los humanos e impedir el contacto. Es una idea poco explorada en la ciencia ficción, donde el encuentro casi siempre acaba produciéndose. Y ahí está su originalidad: quizá el contacto alienígena nunca ocurra porque los alienígenas no lo deseen.
#7. La exploración espacial será vicaria
Esta es la conclusión que más me interesa. La exploración espacial no la harán humanos. Tendremos que satisfacernos con la conquista del espacio de forma vicaria, tal y como lo menciono en La decadencia de la humanidad.
El espacio es un lugar demasiado hostil para nuestro cuerpo. En cambio, los robots y las inteligencias artificiales superinteligentes sí pueden sobrevivir a condiciones extremas, funcionar durante cientos o miles de años y alcanzar lugares muy lejanos.
Por eso lo más probable es que el primer contacto de la humanidad con vida fuera del sistema solar lo protagonicen máquinas creadas por nosotros, no nosotros mismos. Y no es una derrota: es reconocer que estamos en pañales y que está casi todo por hacer.

Preguntas frecuentes sobre la búsqueda de vida más allá de la Tierra
¿Estamos solos en el universo?
Lo más probable es que no. El universo contiene miles de millones de galaxias, cada una con miles de millones de estrellas, y muchas de ellas tienen planetas. Con esas cifras, pensar que la vida solo surgió aquí responde más a una visión antropocéntrica que a un argumento científico.
¿Se ha encontrado vida fuera de la Tierra?
No, todavía no se ha detectado vida fuera de nuestro planeta. Lo que se han encontrado son candidatos: mundos que reúnen condiciones favorables, como LHS 1140 b. En el sistema solar no hay ningún planeta ni asteroide donde se haya confirmado vida.
¿Qué es la zona habitable de una estrella?
Es la franja de distancias alrededor de una estrella donde las temperaturas permitirían que hubiera agua líquida en la superficie de un planeta. El agua líquida es la condición indispensable para la vida tal y como la conocemos, y por eso esa zona concentra la búsqueda.
¿A qué distancia está LHS 1140 b?
LHS 1140 b se encuentra a 49 años luz de la Tierra. Es un planeta rocoso con una masa 5,6 veces la terrestre y un radio un 70 % superior, y es el primero de su tipo en zona habitable con atmósfera confirmada, según el estudio publicado en Science.
¿Cuánto tardaría una nave espacial en recorrer un año luz?
Muchísimo más de una vida humana. Un año luz es lo que recorre la luz en un año a 300.000 kilómetros por segundo, y ninguna nave actual se acerca a esa velocidad. Con la tecnología disponible hoy, un viaje de 49 años luz es directamente inviable.
¿Por qué se envían robots al espacio en lugar de humanos?
Porque el espacio es un entorno demasiado hostil para el cuerpo humano. Los robots y las inteligencias artificiales resisten condiciones extremas, no necesitan soporte vital y pueden operar durante cientos o miles de años, lo que les permite llegar mucho más lejos que nosotros.
Búsqueda de vida más allá de la Tierra: lo esencial
#1. Hay un candidato serio y está cerca en términos cósmicos
LHS 1140 b es el primer planeta rocoso en zona habitable con atmósfera confirmada. No prueba que haya vida, pero cumple el requisito de partida y abre un terreno nuevo para la astrobiología.
#2. Encontrar vida y contactar con ella son dos problemas distintos
Puede existir vida inteligente en otro planeta y que jamás lleguemos a saberlo. Las distancias, la física que conocemos y la posibilidad de que no quieran ser hallados juegan en contra.
#3. El futuro de la exploración pasa por las máquinas
Robots e inteligencia artificial harán el trabajo que nuestro cuerpo no puede hacer. La conquista del espacio será vicaria, y aún así seguirá siendo nuestra.
Tienes por delante una de las historias más apasionantes que se pueden contar, y apenas está empezando. Si escribes sobre ciencia, tecnología o futuro, aquí hay material para toda una obra. ¿Crees que llegaremos a contactar con vida inteligente fuera de la Tierra o que ese encuentro no ocurrirá nunca? Te leemos en los comentarios.
